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¿Por qué los cristianos debemos luchar contra el aborto?

Se me ha dicho que los cristianos no debemos meternos en política. Recientemente lo escuche en una entrevista de radio; dijeron allí que si en su país se quisiera legalizar el aborto, usted haría una batalla campal. ¿Cree usted que debemos hacerlo y por qué usted lo cree?

Por supuesto que lucharé con todas mis fuerzas para que no se legalice el aborto en ningún país de América Latina, y escuchaste bien cuando dije que haría una batalla campal pero, por supuesto, mi batalla es de principios y estoy comprometido a tomar acciones concretas, pero todas dentro de la ley.

Que los cristianos no debemos "meternos" en política es una declaración muy nebulosa. La política es el arte, la doctrina y opinión referente al gobierno de los Estados. Es la actividad del ciudadano cuando interviene en los asuntos públicos con su opinión, voto o de cualquier otro modo. En ese sentido, todos participamos y debemos participar en la política. Es un deber ciudadano votar y dar su opinión a favor o en contra de lo que se ajusta o no a sus valores morales. No creo que los cristianos debemos formar un partido político, pero podemos participar en los partidos políticos sin ser parte de las ilegalidades y componendas. No creo que debe haber un partido exclusivo para cristianos, pero que el participar en los gobiernos y tener influencia en su país debería ser una gran meta de los cristianos con fuertes convicciones, madurez y grandes valores morales.

El hacer conocer mi posición y al luchar en contra de lo que es erróneo según mi interpretación bíblica y los valores morales que sostengo, no es mi opción, es mi obligación.

El dilema acerca de si se debe o no permitir el aborto es parte de la discusión de toda sociedad. Los médicos, los políticos, los religiosos, los periodistas y muchos otros damos nuestra opinión de acuerdo a los valores y principios que son parte de nuestra formación. Como consejero no puedo callar frente a una realidad y un debate que requiere que los que amamos la vida y el derecho a vivir de todos los seres humanos hablemos con pasión. Creo que tal como ocurrió con la esclavitud, el aborto no se resolverá por sí solo. Hay que legislar contra lo que destruye la dignidad y el derecho a vivir dignamente de las personas, y es una obligación cristiana luchar con todos los medios legales para que en nuestras leyes existan marcas de la más alta moralidad.

En los Estados Unidos es común que los que se oponen al aborto sean encarcelados después de sus protestas frente a una clínica de abortos. Lamentablemente, algunos han llegado al extremo de romper la ley y aun asesinar a médicos que realizan abortos y a quienes ellos llaman "asesinos de niños". Estoy convencido que ese no es el camino. No se deben romper las leyes ni asesinar, aunque en su opinión esos médicos sean asesinos de niños.

Me desagrada la posición simplista que algunas personas han establecido. Ellos dicen "yo no quiero imponer mi posición, que cada uno elija lo que su conciencia le dicte". Si así se hubiera tratado de definir la terrible situación de la esclavitud, aun estaríamos rodeados de esclavos.

No dudo que es más fácil adoptar una posición pasiva, pero no puedo sentarme tranquilo mientras miles de niños son asesinados.

Por ello, al actuar como un opositor de las leyes a favor del aborto, tengo tres propósitos en mente que espero usted también adopte.
Primero, deseo crear conciencia de lo crudo de los hechos y la terrible realidad.
Existen miles de niños que son asesinados por considerarlos que llegan en momento inconveniente. Muchas adolescentes buscan la salida aparentemente fácil para esconder sus escapadas sexuales. Muchas mujeres y hombres adultos ni siquiera conocen las terribles consecuencias físicas y emocionales que experimentarán por realizar un aborto. Estoy convencido de que muchos lo hacen por ignorancia.

Segundo, deseo desanimar a los que enfrentan la decisión de realizar un aborto.
Las mujeres pobres, las señoritas que tuvieron relaciones sexuales a escondidas, las mujeres liberales y muchas otras que se encuentran en una situación infeliz serán tentadas y aun presionadas a resolver el dilema destruyendo la vida de un niño que se desarrolla en el vientre materno. Quiero desanimar a las que experimentarán más dolor que el que pueden imaginarse. Puede quitarse a un niño del vientre y echarlo en un tarro de basura, pero no puede quitarse esa vida de su mente, ni la idea de lo que podría haber sido ese niño y no fue.

Tercero, deseo animar y ofrecer consolación y restauración.
No soy un amargado que intenta que se destruyan los que destruyeron a sus hijos. Creo que ellos necesitan ser confrontados con su error y pecado y, además, si se arrepienten y quieren realizar un serio cambio, deben ser perdonados, consolados y restaurados. A los que por ignorancia, error, presión o por cualquier causa ya lo realizaron y sufren las consecuencias de ese acto de maldad, deseo comunicarles mi deseo de que dejen de vivir en la culpabilidad. Quiero que sepan que pueden sanar sus heridas aunque no es una operación sencilla ni existe cura fácil. Quiero animar a los jóvenes que viven diariamente en la constante lucha de mantener sus valores morales y su virginidad, y motivar a cambiar a los jóvenes que por seguir sus pasiones viven en la promiscuidad. Quiero motivarlos a elegir lo que nunca se arrepentirán. Quiero animarles a tener un compromiso con la pureza y la abstinencia sexual hasta el matrimonio.

Deseo motivar a que quienes definitivamente no quieren tener un niño, o no creen poder sostenerlo, a que ofrezcan a ese niño en adopción en vez de optar por la destrucción. Quiero animar a quienes por alguna razón no pueden tener hijos a que pasen por un proceso de asesoramiento profesional que los prepare para adoptar algún niño despreciado. Además, a todos los que creen como yo, quiero animar a involucrarse en propagar los más altos valores morales, ayudar a quienes sufren la tentación de realizar un aborto y oponernos y luchar con todas nuestras fuerzas y dentro de la ley, para que en nuestros países nunca permitan el aborto legal.

Mi esperanza es que usted sienta deseo y tome la determinación de involucrarse personalmente para preservar la vida de los inocentes, en vez de tomar una actitud pasiva y estar de acuerdo con la idea de permitir el aborto vaya avanzando lentamente, mientras miles de niños son asesinados diariamente.

Por lo menos, como señorita, determina nunca dañar tu cuerpo, tus emociones o el fruto de tu vientre. Como padres, determinen por lo menos instruir a sus hijos que tengan buenos valores y que resistan la tentación de destruir una vida rápidamente. Enséñeles que resistan con fortaleza y valientemente, que amen la más alta moralidad y que desechen todo involucramiento con la maldad.

David Hormachea es conferencista y consejero familiar. También es anfritrión del programa internacional de radio "Visión Para Vivir" y presidente de la corporación de ayuda a la familia "De Regreso al Hogar". Usado con permiso. Tomado de: Integridad.com

Publicado por www.integridad.com el 10 de Junio, 2006, 4:42 | Referencias (0)

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